La propiedad intelectual y los derechos de autor son un tema crecientemente complejo y existen muchísimas posiciones e intereses diferentes en juego.
En ese escenario, este sitio no pretende adoctrinarte ni entregarte toda la información que puedas necesitar, sino más bien una ventana para que puedas encontrar información y noticias relacionadas con el tema, con el objeto que puedas formar tu propia opinión y defender tus posturas.
Este sitio es principalmente para coordinar y concentrar las actividades que estamos desarrollando en torno a la reforma a nuestra Ley de Propiedad Intelectual. El sitio donde concentramos la labor informativa, y el contenido de nuestras propuestas es http://www.tratojustoparatodos.cl. Allí encontrarás nuestro manifiesto y que no queremos, la legislación e informes relevantes y actualizaciones constantes de la situación.
Si buscas más información, también puedes recorrer el sitio de ONG Derechos Digitales, organización que promueve el debate, investiga y publica sobre la materia, y otros grupos de interés involucrados como la ACTI, la SCD (o UNA), la ADI, el Colegio de Bibliotecarios de Chile, entre otros organismos.
Ahora, a modo de resumen, nuestro movimiento lucha por:
Usos justos para todos
Para el cumplimiento de fines socialmente relevantes, se necesita de excepciones y limitaciones a los derechos monopólicos de autor.
Hoy en día, la ley de propiedad intelectual reconoce derechos mientras prácticamente no reconoce excepciones para los usuarios, lo que plantea absurdas paradojas: sin la autorización correspondiente es ilegal hacer copias privadas o de respaldo (por ej. CD a MP3, grabar programas de la TV o bibliotecas respaldando su colección) porque existen derechos de copia; es ilegal hacer parodias o adaptar obras para discapacitados, porque existen derechos de transformación.
Que se consideren los intereses públicos en juego
No se busca obligar a los autores a regalar su trabajos, pero cuando los derechos se convierten en privilegios innecesarios y excesivos para algunos, todos salimos perjudicados.
Es fundamental que la ley proteja los derechos humanos de todos, sin excepción, por lo que una ley equilibrada deebe reconocer derechos a los autores, pero no puede ignorar el interés público comprometido en materias tales como acceso al conocimiento, neutralidad de la red, libertad de expresión y prevención de monopolios.
Dejar claro que internet no es el problema
Internet es un medio inigualable de comunicación y acceso al conocimiento, donde todos podemos crear y consumir contenidos. En ese sentido, la cobertura y calidad de la conexión a internet es un tema fundamental para todo el país.
Se necesita que las empresas de conexión a Internet trabajen lo mejor posible para sus clientes, y no para asociaciones de derechos de autor. Si se acepta que los prestadores de conexión a internet son responsables por los contenidos que creamos y consumimos, estas empresas terminarán cobrándonos o desconectándonos por problemas de derechos de autor.
Algunas situaciones son difíciles de controlar, y el avance tecnológico supone desafíos difíciles de superar para la ley, pero creer que la solución pasa por responsabilizar a algunas empresas de cuidar los intereses de los titulares de derechos de autor es como tapar el sol con un dedo.
Que la ley no trate a los usuarios como delincuentes
Es inaceptable tratar a los usuarios comunes y honestos como piratas delincuentes. La explotación comercial de las obras debe generar ingresos para los artistas; los usos personales, no.
Muchas veces los derechos de propiedad intelectual son pasados a llevar por piratas o por algunas empresas que tienen ganancias a costa de utilizar obras ajenas sin la autorización (y pago) correspondiente.
Sin embargo, la necesidad de cautelar derechos de propiedad intelectual no puede convertirse en fundamento para dejar la ley tal como está, y evitar su necesaria adaptación al mundo actual. Como ya mencionamos, aquí hablamos de derechos y no de privilegios injustificados.
Dar a los autores el derecho a decidir sobre sus obras
La posibilidad de renunciar a los derechos de autor es justa, necesaria y razonable. No todos crean cultura con la intención de ganar dinero o controlar su obra. Por ejemplo, muchas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales investigan con fines de interés público, y tienen el máximo interés en difundir sus creaciones. Lamentablemente la ley actual no entiende lo mismo y prohibe a los autores renunciar gratuitamente a sus derechos para dejar sus obras en el Dominio Público.
Para favorecer la creación y la conservación de nuestro patrimonio cultural común, el fortalecimiento del Dominio Público es el fortalecimiento del patrimonio cultural común de la humanidad. No pueden obligarnos a esperar la vida del autor más 70 años cuando el mismo autor quiere entregar su obra al dominio público.

















